
Bueno, pues ya estamos de vuelta. Una edición que aparte del nivel de las bandas será recordada por el cambio climático extremo, apenas 6 grados el jueves por la noche y casi 40 el domingo para ver a Gregg en la virgen blanca, y por el llenazo de los dos primeros días. Hasta ahora el día de Pearl Jam era el más agobiante que uno había vivido pero creo que esta vez ha sido superado con creces. Quejarse de esto es algo un poco absurdo, puede que el recinto se quede pequeño para tanta gente, ya que garantiza la viabilidad económica y la continuidad del festival. Servidor se lo ha pasado en grande, como siempre, y ha sido quizás la edición en que más excesos hemos cometido y eso lo he pagado en forma de un cansancio brutal hoy y con algunos bajones que me hicieron pasar o disfrutar menos de lo que hubiera querido de algunos bolos. Pero bueno, resumiendo, el jueves me sorprendió Eels, no me gusta nada en disco, con un concierto muy guitarrero con acentos soul y funk, Black Country Communion estuvieron a la altura. Hughes sigue siendo una bestia escénica, lástima del soso de Bonamassa a su lado, que arrasa con todo. Mantiene intacto el espíritu y la voz, se hace dueño del escenario y me encantó berrear «Burn» aunque hubiera preferido que tocaran «Mistreated». The Cult me dejaron mal sabor de boca, la banda tocaba con ganas y empaque, pero Ian estaba totalmente desubicado y fuera del bolo. Más pendiente de sus gracias, "campeones, campeones", "Srrr Piso", "Bon Jovi", que de cantar con una mínima actitud y profesionalidad. Pasé de Rob Zombie, nunca me ha entusiasmado mucho su propuesta, para cenar algo y reponer fuerzas. Ozzy, para mí, cumplió. La banda que llevaba, ese guitarrista era horrible, no acompañaba mucho pero el viejo Madman tenía ganas de agradar y se esforzó por hacerlo. No anda bien de físico y estaba regular de voz, ha suspendido su bolo en Graspop por laringitis, pero su empeño le dignifica. Tiene un repertorio grande «Shot In The Dark», «Crazy Train», «Mama, I'm Comin Home», que queda lastrado por esos solos de batería y guitarra tan largos en los que aprovecha para descansar. Imagino que será un bolo que traerá discursión y polémica. A unos les parecerá un desastre, a otros como a un servidor bien y a otros cojonudo. Es el cantante de Black Sabbath, una leyenda viva y nunca le había visto. Quizás eso justifique que le vea con buenos ojos. Kyuss Lives! estuvieron cojonudos. Sonido demoledor, John Garcia muy puesto en su papel y diría que más contento y motivado que con, por ejemplo, Hermano. Y retirada al hotel, que ya era muy tarde, los gin tonics hacía rato que causaban efecto y cascaba un frío del carajo.. Mañana les cuento lo del viernes.