
Hasta última hora no nos animamos a ir al concierto. Conozco los discos de la banda y recuerdo un muy buen show en su paso por el Azkena de hace unos años. Pero tras salir hasta las tantas el día anterior, se nota que tenemos los enanos de colonias y estamos aprovechando, estábamos un poco apalancados mi santa y un servidor. Pero, finalmente, decidimos salir del sofá y acercarnos hasta la sala pequeña del Apolo. Y nos nos equivocamos. Como me dijo el otro día un amigo tras el bolo de Gaslight Anthem, "entré seguidor y salí fan". Me encantó su actuación y como manejan las influencias del folk, el rock de raíces, el punk, el grunge y cierta parafernalia indie. Que, por otra parte es la que les ha dado la mayoría de sus seguidores. Si queréis más detalles podéis leer la crónica que escribí para la web del Ruta 66. La encontraréis aquí.



